Una marca no fracasa por falta de ideas.
Fracasa por no tener un sistema que las sostenga.
Las marcas inevitables no son las que tienen mejores ideas. Son las que tienen una arquitectura capaz de producir las ideas correctas en el momento correcto, con el peso correcto, durante años.
Una idea brillante sin sistema es un destello. Un sistema bien instalado, incluso con ideas promedio, escala.